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Se permite la reproducción total o parcial de los textos dando crédito al autor: Ari Santillán, mediante licencia Creative Commons.

viernes, 26 de febrero de 2016

Vecinos empoderados

Escena 1: Un grupo cerrado en Facebook donde vecinos de una colonia se quejan, debaten, discuten y planean cómo mejorar la colonia. Todo se queda en miles de caracteres y comentarios en Facebook.

Escena 2: Un funcionario público de la Delegación Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México –donde está enclavada la colonia en cuestión– comienza una dinámica que sorprende, atrae y atrapa: transmitir sus operativos en la calle por la red social Periscope. Graba a una señora tirando basura, a escoltas y más escoltas hasta que le parten la madre… Sigue grabando.

Escena 3: Hay un excelente debate sobre derechos humanos, espacio público y atribuciones por parte de las autoridades.

El grupo de Facebook se traslada a Whatsapp con un pequeño grupo de vecinos que deciden empezar a hacer cosas. Salen muchas propuestas pero las agendas de los miembros no permiten continuar. Sin embargo, inspirado por aquél funcionario de la Escena 2, un vecino decide convocar a otro par para recoger elementos que obstruyen la vía pública y son utilizados para apartar lugares.

Se ponen de acuerdo rápidamente y, en la noche de un lunes, salen a recorrer a pie su colonia y recoger todos esos “cachivaches”. Los asistentes a esa caminata decidimos replicar la utilización de Periscope para protegernos y, también, para que los que nos ven nos puedan aconsejar, criticar y preguntar lo que gusten mientras recogemos huacales, botes, conos, sillas…

Sin haber planeado la logística, nos encontramos muy rápido con el primer error: ¿qué carajos hacemos con todo lo que recojamos? Somos tres personas, a pie. Decidimos reunirlas en puntos estratégicos y seguir el “operativo” ciudadano mientras pensamos qué hacer con toda la basura.



De pronto, personal de la delegación Miguel Hidalgo, nos informa –vía Periscope– que van camino a apoyarnos. Felicidad, hemos logrado algo a lo que antes sólo el círculo rojo tenía acceso: movilizar a las autoridades ante un impulso ciudadano. Ninguno de los vecinos tiene contacto o altos cargos en el gobierno; vaya, ni siquiera en las organizaciones donde trabajamos somos imprescindibles.

Fuera de algún intercambio de tuits, algún saludo distante, alguna pregunta en algún evento público, el contacto con las autoridades es exactamente el mismo que puede tener cualquier ciudadano; sin embargo, –al parecer– les sorprendió a las autoridades delegacionales lo que estábamos haciendo; notaron nuestros errores logísticos y decidieron enviar apoyo, personificado en la figura de Mariana de la Chica, directora de prevención del delito en la Miguel Hidalgo.

Llega, saluda sonriente, su imagen se replica por Periscope y el machismo se hace notar: comentarios sobre su belleza, peticiones amorosas, entre otros invaden la pantalla del celular desde el que se transmite. Mariana no repara en esto y decide poner manos a la obra; asegura que sólo trae su vehículo personal (una camioneta tipo SUV) pero que lo podemos usar para recoger “lo que quepa”. También nos dice que ya pidió una Pick-Up que llegará en cualquier momento.

Mariana nos echa porras, nos dice que la delegación apoyará a los vecinos que se organicen para mejorar sus colonias; da consejos y hace notar su colmillo en este tipo de operativos. Nos aconseja ir primero a cierta calle o recoger la basura en cierto orden para hacer más eficaz el “operativo” ciudadano.

Acabamos porque ya no cabía un clavo más en la camioneta SUV, ni en la Pick-Up que nos alcanzó a medio recorrido. Ambas llenas. Los vecinos se sienten felices aunque saben que faltó mucho más. Faltaron calles por recorrer y botes por retirar pero es imposible continuar.

Segundo intento

Queriendo mantener el impulso inicial, la delegación nos ofrece una camioneta Pick-Up y apoyo policial para un nuevo recorrido. Una llamada y ya estaba todo listo. Salimos otra vez, recorrimos partes de la colonia que se habían “salvado” en el anterior operativo ciudadano. Mariana llegó puntual con dos personas de la delegación que nos ayudarían a recoger los estorbos más pesados (macetones, tubos…) y a quitar esos “aparta-lugares” que se aferran con cadenas y candados a la vía pública.

El “operativo” fue más eficaz, la camioneta se llenó en menos de dos horas. Se remitió a un guardia de seguridad privada al Juez Cívico por apartar lugares; persona harto conocida en la colonia por su gandallez al cobrar por estacionarse en la calle que vigila.
Sí, salieron vecinos a quejarse, la mayoría cejaba su intento al ver que los vecinos íbamos acompañados de personal de la delegación. No faltó el que intentó todo para no llevarnos sus tubos –incluso puso su camioneta sobre los tubos– pero de nada le sirvió. Se unieron más vecinos, se acercaban con miedo, saludaba y se presentaban; a los cinco minutos ya estaban contagiados de la fiebre feliz de mejorar la colonia; ya decían “por acá, por acá” o solicitaban “¡la cizalla, la cizalla!” para cortar alguna cadena; reímos, reímos mucho, platicamos y conocimos historias interesantes, de esas que jamás se conocen detrás de una computadora.

Creando comunidad

El debate generado por el caso de Periscope y el City Manager de la Miguel Hidalgo, Arne aus den Ruthen, y los derechos humanos ha levantado amplias ondas de debate que, cada vez, se especializa más. Quisiera seguirles el ritmo pero ya me sobrepasó –mi intelecto no puede procesar tantos argumentos tan especializados tan rápido–. Agradezco a Antonio Martínez –de Horizontal– que me haya resuelto algunas dudas pero tengo mil más, seguiré el debate desde la barrera.

Sin embargo, algo que sí le funcionó a Arne fue esto, precisamente, hacer que ciudadanos salieran a las calles a arreglar sus colonias. El city manager ha mencionado que se inspira en el exalcalde bogotano Antanas Mockus, para mí, el colombiano es un ídolo.

Mockus profesa la Cultura Ciudadana: que los mismos ciudadanos se regulen, en Bogotá fue un éxito tal que a la fecha se extraña la época de Mockus.

Hagamos cultura ciudadana, si queremos que las autoridades dejen de violar (o no) nuestros derechos humanos; hagámoslo nosotros. Me parece un despropósito que cualquier gobierno tenga que gastar millones de pesos para ordenar algo que, como sociedad, debiera estar solucionado; siempre habrá algún “listillo” pero no tantos como para llenar cuatro camionetas en menos de una semana.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Yo también leí Ensayo sobre la lucidez


Saramago, el portugués que tanto nos dio a través de sus letras, escribía sobre un utópico mundo realista donde una sociedad cansada de su clase política se vuelca a las urnas votando en blanco –o anulando su voto–, la novela inspira y calienta la cabeza, sobre todo, en tiempos electorales.

Terminando de leer la novela –editada en español por el gigante Alfaguara– uno corre a tomar su smartphone para escribir sobre por qué debemos unirnos y votar en blanco; videos en Youtube y miles de entradas en blogs –alguna vez yo también intenté convencer a quienes me leen de anular el voto– nos dan argumentos de sobra, estamos tan enardecidos que los argumentos en contra de esta protesta nos hacen lo que el viento a Juárez –ya, por favor, díganme de dónde viene esta frase–.

Todavía en algún Vive Latino fui de los que hicieron “campaña” por anular el voto entre el Foro Sol y Café Tacvba.

¡Qué equivocado estaba!

Yo también tengo una clase política que no me representa, no me identifico con ningún partido político y me arde que se gasten fortunas en pendejadas que ni informan, ni nada conocidas como campañas.

Pero mi coraje ya no va contra la pinche boleta de papel con los logos de los partidos políticos, va contra aquellos votantes “duros”, esa bola de pendejos que votarían por “su” partido, así les pusieran excremento de candidato, esos ciegos que “son” panistas, priistas, perredistas, morenos o, en el peor de los casos, verdes…

Sí, ya sé que los diputetes y senadoretes votan por consigna de su partido, pero ni así, caray.

Lo malo es que estos votantes “duros” –como su cabeza– son los responsables de decidir cuánto dinero le toca a cada partido, lo peor es que para esta ecuación se eliminan los votos nulos.

Un grave problema es que como sociedad pensamos que nuestra responsabilidad democrática es hacer el enorme esfuerzo de levantarse un domingo cada tres años para ir a las urnas a depositar nuestro voto. Sin embargo, esto es lo mínimo que se debe hacer en una sociedad que, “de a devis” se considere democrática.

¿Ya conoces las propuestas de tus candidatos a diputados locales, federales y delegados o presidentes municipales?, ¿ya revisaste si tus candidatos hicieron su #3de3?, ¿mínimo sabes sus nombres y de qué partido son?

Más que el presidente, los gobernadores, los presidentes municipales o delegados, son los legisladores los que “nos representan”. Esta bola de lacras cobra por representar a su distrito, según. Pero si en su distrito de 10 mil personas, sólo 20 se quejan, protestan, ofrecen soluciones, etc., está muy cabrón que los legisladores los tomen en serio por la sencilla razón de que 20 vecinos no representan el sentir general de un distrito. Obviamente un político profesional, no representa más que a su círculo que suele ser la minoría más beneficiada del país.

¿Qué hacer?

Organizarnos.

Debemos crear comunidad, no esperar a que el gobierno la genere por nosotros. Debemos empezar por conocer a nuestros vecinos, a ser corteses, amables, a no dañar nuestra colonia, no ensuciarla. Debemos respetarnos entre nosotros, así será más fácil llegar a consensos y exigir al gobierno mejoras en nuestro entorno, pero mientras unos abogamos por más ciclopistas, banquetas dignas, mejor transporte público y otros exigen más carriles para los autos y mayores límites de velocidad, nos enfrascamos en una discusión bizantina en la que los únicos ganones son los desgraciados políticos.

Si te da “hueva”, “no tienes tiempo”, crees que “para eso está el gobierno”. Te pido que no te quejes de las manifestaciones, del tránsito, de la basura en la calle, de la corrupción, ya que tu omisión es cómplice en la gran vida que se dan nuestra honorable clase política.

¡Ah! Y no, “tu rock no es votar” –¿recuerdan esa ñoñísima campaña?–, tu “rock” es ser un ciudadano activo y participativo, es saber en qué se gastan tus impuestos. ¿Sabías que cada dependencia gubernamental tiene un portal de transparencia?, ¿sabías que hay (des)gobiernos que han pagado más de 15 mil pesos por una memoria USB de 2 Gb?

Si anulas, si no votas, si votas por el que ganó o por el que perdió, igual tienes derecho a exigir pero también tienes la obligación de informarte. Mínimo, ¿no? 

La cerVeza en el pastel

Por ahí leí que el vocero del PVEM aseguraba que la campaña "contra su partido" era por miedo. Obviamente él se refería a miedo a que el "Verde" tuviera un máximo histórico de votos en estas elecciones intermedias. Aunque le atinó en lo del miedo, la verdad es que nos da pánico que un partido que se ríe de las leyes y las instituciones sea uno de los responsables de legislar y gobernar en nuestro país. ¿Qué se puede esperar de un partido que se burla de las leyes a la hora de legislar? 

Urge que le #QuitenElRegistroAlVerde

jueves, 7 de mayo de 2015

"Pos use su Uber, joven"


Hoy en la mañana tomé un taxi rumbo al metro, es un viaje de menos de 25 pesos –si no tienen el taxímetro alterado, me han cobrado hasta $35– y menos de 10 minutos de duración. Tiempo suficiente para que el amable taxista se despidiera diciéndome “pues mejor use su Uber, joven” después de argumentarle por qué la gente prefiere el servicio de choferes privados al taxi normal.

El taxista en cuestión, que no traía su tarjetón visible en la ventana derecha trasera, me decía que no le parecía justo que a ellos les exprimieran muchísimo dinero en placas, pintura, revista, taxímetro, revisiones, etc., mientras los Uber no necesitaban más que su auto.

Le pregunté por qué no se hacía Uber para sacar una lana extra y me respondió: “uy joven, es que piden un montón de requisitos y la verdad está cabrón”.

Está cabrón… Sobre todo si la corrupción imperante entre los “de Gestión” –quienes se encargan de hacer las pruebas a los taxistas y a sus vehículos– es tan grande que, cuando menos el taxista que me tocó hoy, no encuentra la forma de hacer sus trámites sin mordidas.

Y es que si en algo tienen razón los taxistas es en la cantidad de dinero que gastan para obtener el permiso de servicio de pasajeros:

Revista vehicular 2015: $1,366.37 (anual)[1].
Licencia tipo B (para Taxi): $874.00 (por 2 años) y $1,315.00 (por 3 años)[2].
Pago de derechos por concepto de registro de representantes legales, mandatarios y apoderados de personas morales concesionarias y permisionarios del servicio de transporte público individual de pasajeros: $4,617.50[3].
Placas: En Mercado Libre se venden, en promedio, en $80,000.00 con vigencia por diez años y se rentan por $1,500.00 mensuales[4][5].
Taxímetro: $150.00 en promedio. Se paga cada que cambia el horario, sube la tarifa o se descompone.
Total por tres años: $90,931.61 en trámites (no contamos tenencia, verificaciones, multas, composturas, pintura, entre otros; consideramos dos cambios de taxímetro anuales).

Además, la Ciudad de México es la urbe con más taxis en el mundo con la cifra récord de 250 mil taxis registrados[6], si sumamos los “Ejecutivos”, los “Pantera” y otras organizaciones piratas y de servicio privado de pasajeros, la cifra aumentará –no tengo el dato de cuánto–.

Uber tiene la culpa

Las organizaciones de taxistas han parado sus vehículos frente a oficinas del gobierno local exigiendo la salida de las nuevas modalidades de transporte como Uber o Cabify, arguyen competencia desleal pues los Uber no tienen que invertir más de 100 mil pesos para circular como servicio individual de pasajeros, sobre todo con el éxito que –sobre todo Uber– ha tenido en la CDMX. Espetan pérdidas millonarias al secretario de movilidad Rufino H. León Tovar y al jefe de (des)gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa; exigen, como si fueran dueños de la calle, que el gobierno local saque a Uber y Cabify, lo peor: Rufino y Miguel Ángel han declarado que los Uber y Cabify serán remitidos al corralón. Le auguro la presidencia al Sr. MAME… (Sarcasmo).

¿Por qué los taxistas no exigen mejores controles, más exámenes, una revista vehicular que sirva, capacitación, facilidades para admitir otras formas de pago?

Claro, prefieren venderse como clientela política y ver qué partido les ofrece su apoyo a cambio de votos (¿ya mencioné que hay más de 250 mil taxis registrados en la capital?). También prefieren la comodina corrupción que les permite manejar un taxi sin pasar por exámenes de aptitudes, ni revisiones de sus vehículos. El taxista de hoy me dijo que no se cambiaba a Uber porque “piden muchas cosas, joven”.

¿Cuántos taxistas reprobarían los exámenes que realiza Uber a sus prospectos de choferes?

Uber no tendría cabida en una ciudad donde las autoridades tuvieran pleno control de los taxistas y donde los taxistas tuvieran conocimiento de su labor.

Lo peor es que esta estúpida “guerra” se está llevando entre las patas a aquellos taxistas que, de vez en cuando, nos sacan una sonrisa por su excelente servicio y actitud, su auto limpio y su manera de conducir impecable; ellos son los que deben exigir exámenes “tipo Uber” para quienes quieran ruletear nuestra ciudad; les conviene a ellos, nos conviene a nosotros, no le conviene a los taxistas cafres, ni a Uber (tanto).

Lo decía ayer: se vale soñar.


La cerVeza en el pastel

Ayer, cruzando Homero a la altura de Mariano Escobedo, un desesperado taxista intentó pasarse el semáforo en rojo –el tránsito estaba desquiciado–, se detuvo abruptamente cuando me vio a unos centímetros; pasé y aceleró, le reclamé “tiene el semáforo”, me contestó “¡Chinga a tu madre!”. Si, por eso #UberSeQueda



[1] http://www.semovi.df.gob.mx/wb/stv/tpcp_2015.html 
[2]http://www7.df.gob.mx/wb/stv/expedicion_renovacion_y_reposicion_de_licencia_tar
[3] http://www.semovi.df.gob.mx/wb/stv/Registro_de_Representantes_Legales.html
[4] http://listado.mercadolibre.com.mx/placas-taxi-df
[5] El Gobierno de la Ciudad de México ya no ofrece placas debido a la sobresaturación de taxis en la capital y, aunque es ilegal comprar placas de taxi, se puede hacer una carta poder para que otra persona -que no es el propietario de las placas- pueda utilizarlas.
[6] http://wikitravel.org/es/Ciudad_de_México

viernes, 24 de octubre de 2014

¡Ni un paso atrás! Entrevista con el caricaturista brasileño Carlos Latuff

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Carlos Latuff nació en un año muy especial para los movimientos sociales en el mundo: 1968.
Casi un mes después de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México, Carlos Latuff vio la luz en Rio de Janeiro, Brasil.
Para 2006, el caricaturista brasileño ganó el concurso International Holocaust Cartoon Competition de Irán con una imagen que compara el muro israelí que separa Cisjordania del país judío con los muros de los campos de concentración nazis.
Latuff se ha especializado en dibujos con conciencia social; sobre todo en temas como la ocupación israelí de Palestina, los movimientos sociales de distintas partes del mundo, la política brasileña, la represión latinoamericana y los movimientos zapatista en Chiapas y de la APPO en Oaxaca.
Hace unos días Carlos publicó un par de cartones sobre el ataque a los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, que dejó un saldo de 43 estudiantes detenidos-desaparecidos y seis personas muertas.
Sus dibujos muestran una crueldad que incomoda por lo real, pero también nos dejan el mensaje de cómo se ve la corrupción y la brutalidad del Estado fuera de México.
Carlos, ¿cómo decidiste hacer estos cartones sobre lo sucedido en México con los normalistas?
La primera idea es sólo una representación de la situación actual que llaman “La guerra contra el narcotráfico” en México, en general. El segundo cartón lo hice para ilustrar las noticias recientes sobre el alcalde (José Luis Abarca) y su esposa (María de los Ángeles Pineda) como las mentes maestras detrás de la desaparición de los estudiantes.
¿Qué pasaba por tu mente mientras los dibujabas?
Pensaba en todas las víctimas de esta “guerra contra las drogas” sin sentido y cómo los narcóticos podrían ser legalizados para dar fin a esta carnicería promovida por los cárteles y la policía.
En México, el regreso del PRI significó el final de la guerra contra las drogas, cuando menos de manera mediática, pero la gente piensa que los narcos y los políticos son los mismos.
 
Es imposible detener la corrupción promovida por el tráfico de drogas. Nadie detendría un negocio rentable y las drogas son uno de los mayores negocios en el mundo.
¿Por qué crees que el caso de Ayotzinapa captó la atención internacional, cuando hay otros temas similares en México como la Guardería ABC, los feminicidios en el Estado de México y otros que muestran la falta de garantías a los derechos humanos?
Creo que es un asunto de números. Si tu matas a 100 personas en un solo ataque, esto captará la atención de la opinión pública; si matas 100 personas, una por día o por semana, nadie prestará atención.
¿Cuál es tu percepción sobre México?
Nunca he visitado México, así que no puedo hablar sobre su gente, las únicas buenas referencias que tengo de México son los zapatistas y los levantamientos en Oaxaca (APPO).
En Brasil estamos familiarizados con el tráfico de drogas y la violencia policial. Brasil también está cargando con el peso de la política contra las drogas de Washington.
Quizá la situación en Brasil no es igual a lo que se vive en lugares como Ciudad Juárez, pero nosotros también estamos lejos de ser un país de amor-y-paz.
¿Qué dirías a los mexicanos que estamos enojados, que estamos tristes?, ¿qué hay que hacer?
Como brasileño no me siento bien diciendo qué tienen que hacer los mexicanos, creo que la solución para México recae en los mexicanos.
De lo que estoy seguro, y aplica para México y Brasil, es que la “Guerra contra las drogas” definitivamente NO es la solución; al contrario, es el problema por sí mismo.
¿Por qué te interesó el tema de los normalistas desaparecidos?
Creo que el internacionalismo, en la solidaridad con la gente.
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Carlos nos regresó a un tema que habíamos olvidado con la salida de Felipe Calderón: la guerra contra las drogas. Este es un tema que, como menciona Latuff, viene de Estados Unidos y que, desde hace más de 40 años, marca la línea a seguir en cuanto a narcóticos para toda América Latina.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mejor sin auto... Diario

Pa'que vean lo que se siente cuando se estacionan en
las banquetas.
A continuación les muestro un pequeño ejercicio que hice con mis papás que no dejaban de molestarme con el clásico "ya cómprate un cochecito" sobre el dinero gastado con "un cochecito" y el tiempo que podría viajar en transporte público con lo que gastaría en comprar ese armatoste de mil 100 kilogramos.


El auto más vendido en México durante 2013 fue el Aveo de la automotriz estadounidense Chevrolet, que vendió 65 mil 331 unidades el año pasado; aunque no alcanzó los 66 mil 152 vehículos vendidos en 2012.
El Aveo, en su versión 2015, tiene un rendimiento de entre 13.09 y 21.04 km/l, dependiendo de dónde se maneje y qué tan equipado esté, un promedio de 17.72 km/l para la versión más austera y un tanque de gasolina de 45 litros.
El precio para el modelo más básico es de 149 mil 500 pesos, según la página web de Chevrolet.
Vamos sumando:
$149,500 – Chevrolet Aveo 2015
$585 – Tanque lleno de gasolina “Magna” ($13.00 por litro) (Se tiene que llenar cada 797 km, en promedio).
$398 – Verificación vehicular en la Ciudad de México
$10,054 – Seguro anual con Inbursa (el más barato según autocompara.com)
$619 – Primer servicio básico a los 5 mil km en la concesionaria (el precio sube conforme aumenta el kilometraje).
TOTAL: $161,156 pesos contemplando una sola parada en la gasolinería.
Una persona sin auto que viva y trabaje dentro de los límites del Distrito Federal suele utilizar el metro y microbús dos veces al día, lo que genera un gasto de 19 pesos diarios, contemplando que el microbús cobra $4.50.
Esto significa que una persona podría viajar casi 8 mil 482 días con lo que le costaría un Aveo 2015. Esto es igual a viajar mil 212 semanas o 303 meses o 25.25 años.
No, no, no. "En movimiento, peor que yo".
Foto: Rodrigo Diaz (espero, la robé de su blog)
Recuerda que estamos contemplando un viaje diario (siete días) de microbús-metro-metro-microbús y que sólo contemplamos una recarga de combustible y no contemplamos “externalidades” como tomar taxi, refacciones, arrimones, olores extraños, embotellamientos, accidentes, etc.
Pero entonces, ¿cómo me quieren convencer de comprar un automóvil?

martes, 23 de septiembre de 2014

Día Mundial Sin Auto 2014


Ayer se celebró el Día Mundial Sin Automóvil, una iniciativa que empezó en 1973 con la crisis petrolera y las primeras ideas para desincentivar el uso del auto y promover medios de transporte más eficientes.
Sin embargo fue 21 años después, en 1994, cuando se organizaron las primeras jornadas sin coches en Islandia, Francia y Reino Unido; y fue hasta el inicio de este siglo que la Comisión Europea constituye la iniciativa.
En la Ciudad de México, funcionarios como Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno; Héctor Serrano, secretario de gobierno capitalino; y Jesús Rodríguez Almeida, secretario de Seguridad Pública del DF, decidieron subirse al metro para llegar a sus oficinas en el centro histórico de la megalópolis.
Mancera subió al metro en la estación Colegio Militar y bajó en la estación Zócalo, un trayecto de siete estaciones, sin transbordes y en la línea considerada “turística” porque pasa muy cerca de lugares como el Monumento a la Revolución Mexicana, la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes, la calle peatonal de Madero y tiene salida al Zócalo de la capital. El jefe de gobierno declaró que el metro “está llenito”.
Por otra parte, Héctor Serrano sí hizo un recorrido más amplio, de doce estaciones, aunque igual, sin transbordes y en la misma línea dos –o azul– que, además es la que tiene los trenes más modernos y la que más inversión recibe.
Por último, Rodríguez Almeida, responsable de la seguridad en la capital, aseguró que no recibió “arrimones” y que cargaba con su cartera y tres móviles durante su trayecto en el subterráneo. “No estaba lleno, había bastante espacio (…) muy seguro el metro, eh”, declaró a medios de comunicación.
La experiencia de turista
Estos personajes, responsables de muchas de las decisiones que afectan la vida de los capitalinos, demostraron que sólo son unos turistas en la ciudad que “dirigen”, que, realmente, no conocen lo que es esperar entre tres y cuatro trenes para, mediante empujones y codazos, abrirse un espacio mínimo para esperar que el metro no falle y llegar a tiempo a su destino.
Sufren del “síndrome del turista” (desconozco si exista la terminología, pero funciona muy bien para esto): Cuando uno viaja a otro lugar, todo lo ve interesante, todo lo ve diferente, todo es nuevo y especial; no solemos pensar en lo malo, lo feo o el vía crucis que representa para, por ejemplo, los parisinos, tener que compartir su medio de transporte con millones de turistas que se pierden, que no saben dónde carajos bajarse o dónde demonios está la estación de metro más cercana a la Torre Eiffel. Lo mismo pasa en el DF; los funcionarios se dieron su “baño de pueblo” y estaban maravillados, supongo que no es lo mismo ir en un metro funcional, que no se detenga entre estaciones y hacer 20 minutos de trayecto al tormento de hora y media en automóvil al que están acostumbrados.
La triste realidad
Después del show mediático, llegué a mi oficina esperando con ansias salir a grabar a los autos que se estacionan sobre la banqueta en la calle Alfonso Esparza Oteo en la habitacional colonia Guadalupe Inn, al sur de la Ciudad de México.
Por un momento pensé que me llevaría la sorpresa de encontrarme con grúas y sin vehículos sobre la banqueta; lamentablemente fue un día más.
Incluso encontré una camioneta sobre la banqueta con el conductor dentro, por lo que le hice un pequeño sondeo que plasmo a continuación:
¿Qué opina de la gente que no usa los puentes peatonales?
Pues muy mal porque por eso pasan los accidentes.
¿Qué opina de la gente que se atraviesa los semáforos corriendo?
Igual.
¿Qué opina de los automovilistas que se estacionan sobre la banqueta?
Esteeee… muy mal también.
¿Por qué está estacionado sobre la banqueta?
Estoy en una entrada. Estoy dejando un pasillo para que (los peatones) pasen, pero como es entrada, ahí no hay problema.
En lo personal me llamó muchísimo la atención la última respuesta.
El desconocimiento del Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM), la prepotencia de sentirse superior por tener un automóvil. “Estoy en una entrada”, dice el automovilista; quizá entendieran si pongo una mesita y unas sillas sobre el arroyo vehicular y argumento que “estoy en la entrada de mi casa” y que me vale gorro que tengan que pasar, total, “es entrada y es mía”, ¿no?
¿De qué sirve un Día Mundial sin Auto si, el RTM se arregla a mordidas, cuando los policías “autorizados para infraccionar” llegan a detener a alguien? ¿Si el transporte público sólo es eficiente cuando “el jefe” se sube? ¿Qué pasaría si, con la infraestructura actual, la gente decide bajarse de su auto y desquicia el transporte público? Planeación, planeación, planeación… Es lo que le falta a esta ciudad…
La cerVeza en el pastel
Para los que piensan que tienen derechos por tener un automóvil, deberían pensar si no es un privilegio (que conlleva obligaciones por el riesgo de manejar una máquina que puede matar). Ideotas… que uno tiene, nomás.

lunes, 18 de agosto de 2014

El Rey Peatón

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Rey Peatón en Polanco
Ayer, 17 de agosto, se conmemoró el Día Mundial del Peatón; lamentablemente no celebramos al peatón, ya que esta fecha tiene un gris trasfondo. Resulta que un 17 de agosto, pero de 1897, murió la primera persona atropellada por un automóvil en Inglaterra.
A miles de kilómetros de distancia y 117 años después, un delegado chilango –específicamente, Víctor Romo que gobierna la delegación Miguel Hidalgo al poniente de la Ciudad de México– fue el “primer gobernante en adherirse a la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón”, un esfuerzo de meses de un grupo de colectivos y personas conocido como la Liga Peatonal.
El autodenominado bicidelegado –dice que no usa automóvil– fue con su séquito a Polanco, específicamente a la calle de Horacio, entre Hegel y Lope de Vega, donde develó la estatua del Rey Peatón, una idea de Roberto Remes –integrante de la Liga Peatonal– para empoderar al peatón. También Remes asistió a la ceremonia de develación.
Yo quería llegar pero, chale, era domingo y la ceremonia fue al mediodía –¡todavía de madrugada!–. Igual decidí salir a caminar a esa colonia tan fresa que es Polanco, el objetivo: ver al Rey Peatón de 500 kilos y tres metros de altura.
Bonito cenicero marca Volkswagen
Comencé a caminar por Horacio, un par de kilómetros antes de donde se encuentra la escultura metálica. Uno, dos, tres, cuatro… Diez, once, doce… Veinticuatro, veinticinco, ¡veintiséis automóviles estacionados sobre la banqueta!
Estos 26 “ceniceros” o “bancas” de marcas como Renault, Mercedes-Benz, Chevrolet y hasta Porsche se encontraban a no más de 15 metros de la esquina de alguna calle con Horacio –la calle donde fueron a poner al Rey Peatón–; ¿policías de tránsito?, ¿grúas? ¡Ni que el peatón fuera el rey!
La idea de Roberto me parece excelente, he visto gente que, al ver un paso peatonal con la imagen del Rey Peatón se siente empoderada e, incluso, exige a los automovilistas que respeten al rey que no es otro sino el que camina.
Atropellando al Rey Peatón a 20 metros del monumento al peatón
Sin embargo, la sociedad cochecentrista ha arraigado a tal grado la idea del Rey Automóvil que, por ejemplo, a 20 metros de donde está la dichosa estatua peatonal, una señora decidió detener su enorme camioneta roja sobre el paso peatonal –literalmente, atropellando al Rey Peatón pintado–. Al cuestionarla sobre su actuar, su respuesta fue “¡Pues que pasen por atrás!”, refiriéndose a que los peatones cruzaran por detrás de su camioneta; la fotografié y poco le importó, mejor decidió aventarme su enorme armatoste rojo.
Simplemente en la cuadra donde se encuentra el monumento al peatón, durante alrededor de una hora, vi autos parados sobre el paso peatonal, autos en sentido contrario que no frenaban para evitar que una patrulla los agarrara en flagrancia, autos estacionados sobre las banquetas y autos tapando las rampas para sillas de ruedas; estos últimos argumentaban cosas como “No te preocupes, si viene alguien en silla de ruedas yo me muevo” o “Sólo voy al Oxxo y ya, ni cinco minutos”.
Banca marca Prosche modelo Cayenne S
Lo más detestable del Día del Peatón 2014: Los automovilistas saben de su impunidad y del mínimo riesgo que representa un ciudadano “a pata” que los fotografía y anota sus placas. Saben que, mientras no pase una patrulla de Tránsito, ellos siguen siendo los reyes.
De nada sirve que gobernantes como Romo –a quien se le agradece su interés– firmen iniciativas ciudadanas como la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón si cuando se soliciten grúas la primera pregunta que hagan los telefonistas de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina sea “¿Están estorbando la entrada de su casa?”, como si ese fuera el único motivo para castigar a quienes se estacionen sobre la banqueta.
A quienes manejan: sólo sean conscientes. Arriba me referí a los autos sobre las banquetas como “ceniceros” o “bancas”; si no quieren que apague mi cigarro en su cofre, o que deje la colilla encendida de mi cigarro en sus limpiaparabrisas, o que me siente en su cajuela con mis sucias botas en la defensa de su automóvil, no se estacionen en la banqueta. “Sólo son cinco minutos”, “Sólo bajo unas cosas y ya” son pésimos pretextos, es como si les dijera “Sólo es una colilla de cigarro” o “Sólo me estoy amarrando las agujetas recargado en tu auto”. Es bien fácil, ¿no?.