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martes, 23 de septiembre de 2014

Día Mundial Sin Auto 2014


Ayer se celebró el Día Mundial Sin Automóvil, una iniciativa que empezó en 1973 con la crisis petrolera y las primeras ideas para desincentivar el uso del auto y promover medios de transporte más eficientes.
Sin embargo fue 21 años después, en 1994, cuando se organizaron las primeras jornadas sin coches en Islandia, Francia y Reino Unido; y fue hasta el inicio de este siglo que la Comisión Europea constituye la iniciativa.
En la Ciudad de México, funcionarios como Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno; Héctor Serrano, secretario de gobierno capitalino; y Jesús Rodríguez Almeida, secretario de Seguridad Pública del DF, decidieron subirse al metro para llegar a sus oficinas en el centro histórico de la megalópolis.
Mancera subió al metro en la estación Colegio Militar y bajó en la estación Zócalo, un trayecto de siete estaciones, sin transbordes y en la línea considerada “turística” porque pasa muy cerca de lugares como el Monumento a la Revolución Mexicana, la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes, la calle peatonal de Madero y tiene salida al Zócalo de la capital. El jefe de gobierno declaró que el metro “está llenito”.
Por otra parte, Héctor Serrano sí hizo un recorrido más amplio, de doce estaciones, aunque igual, sin transbordes y en la misma línea dos –o azul– que, además es la que tiene los trenes más modernos y la que más inversión recibe.
Por último, Rodríguez Almeida, responsable de la seguridad en la capital, aseguró que no recibió “arrimones” y que cargaba con su cartera y tres móviles durante su trayecto en el subterráneo. “No estaba lleno, había bastante espacio (…) muy seguro el metro, eh”, declaró a medios de comunicación.
La experiencia de turista
Estos personajes, responsables de muchas de las decisiones que afectan la vida de los capitalinos, demostraron que sólo son unos turistas en la ciudad que “dirigen”, que, realmente, no conocen lo que es esperar entre tres y cuatro trenes para, mediante empujones y codazos, abrirse un espacio mínimo para esperar que el metro no falle y llegar a tiempo a su destino.
Sufren del “síndrome del turista” (desconozco si exista la terminología, pero funciona muy bien para esto): Cuando uno viaja a otro lugar, todo lo ve interesante, todo lo ve diferente, todo es nuevo y especial; no solemos pensar en lo malo, lo feo o el vía crucis que representa para, por ejemplo, los parisinos, tener que compartir su medio de transporte con millones de turistas que se pierden, que no saben dónde carajos bajarse o dónde demonios está la estación de metro más cercana a la Torre Eiffel. Lo mismo pasa en el DF; los funcionarios se dieron su “baño de pueblo” y estaban maravillados, supongo que no es lo mismo ir en un metro funcional, que no se detenga entre estaciones y hacer 20 minutos de trayecto al tormento de hora y media en automóvil al que están acostumbrados.
La triste realidad
Después del show mediático, llegué a mi oficina esperando con ansias salir a grabar a los autos que se estacionan sobre la banqueta en la calle Alfonso Esparza Oteo en la habitacional colonia Guadalupe Inn, al sur de la Ciudad de México.
Por un momento pensé que me llevaría la sorpresa de encontrarme con grúas y sin vehículos sobre la banqueta; lamentablemente fue un día más.
Incluso encontré una camioneta sobre la banqueta con el conductor dentro, por lo que le hice un pequeño sondeo que plasmo a continuación:
¿Qué opina de la gente que no usa los puentes peatonales?
Pues muy mal porque por eso pasan los accidentes.
¿Qué opina de la gente que se atraviesa los semáforos corriendo?
Igual.
¿Qué opina de los automovilistas que se estacionan sobre la banqueta?
Esteeee… muy mal también.
¿Por qué está estacionado sobre la banqueta?
Estoy en una entrada. Estoy dejando un pasillo para que (los peatones) pasen, pero como es entrada, ahí no hay problema.
En lo personal me llamó muchísimo la atención la última respuesta.
El desconocimiento del Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM), la prepotencia de sentirse superior por tener un automóvil. “Estoy en una entrada”, dice el automovilista; quizá entendieran si pongo una mesita y unas sillas sobre el arroyo vehicular y argumento que “estoy en la entrada de mi casa” y que me vale gorro que tengan que pasar, total, “es entrada y es mía”, ¿no?
¿De qué sirve un Día Mundial sin Auto si, el RTM se arregla a mordidas, cuando los policías “autorizados para infraccionar” llegan a detener a alguien? ¿Si el transporte público sólo es eficiente cuando “el jefe” se sube? ¿Qué pasaría si, con la infraestructura actual, la gente decide bajarse de su auto y desquicia el transporte público? Planeación, planeación, planeación… Es lo que le falta a esta ciudad…
La cerVeza en el pastel
Para los que piensan que tienen derechos por tener un automóvil, deberían pensar si no es un privilegio (que conlleva obligaciones por el riesgo de manejar una máquina que puede matar). Ideotas… que uno tiene, nomás.

martes, 6 de mayo de 2014

La ofensiva peatonal


No quiero que este artículo funcione como manual de autodefensa peatonal; tampoco quiero que los lectores piensen que la agresividad y la violencia son la solución, sin embargo, como peatón harto y desesperado de los atropellos (literalmente, también) causados por el “dios-coche” propongo una serie de medidas para educar a esos mandriles al volante conocidos como “automovilistas” (favor de notar las comillas, estos primates no son automovilistas).
Por cierto, si usted es un automovilista responsable y respetuoso de la ley y de la pirámide de movilidad, no tiene que preocuparse por la integridad de su armatoste contaminante de más de 100 mil pesos.
     1.     Hace poco conocí a “un Rob”, peatón que sufrió de la violencia automotriz afuera de su casa por un vecino adicto a estacionarse sobre la banqueta. Su idea es práctica y genial: la “Campaña Nacional para el Reconocimiento de Imbéciles al Volante” que se basa en un sténcil y stickers imprimibles para reconocer a mandriles-choferes. El sténcil es para marcar lugares de estacionamiento exclusivos para imbéciles como banquetas, esquinas y rampas para discapacitados. Los stickers se pueden pegar en automóviles que tocan el cláxon insistentemente, se estacionan “como imbéciles”, estorban pasos peatonales o ciclovías, conducen imprudentemente o estorban rampas para discapacitados. Todo el material se puede descargar en http://cnriv.pati.to/ gratuitamente.

2.     Una medida, relativamente peligrosa, pero que me ha funcionado sin mucho que lamentar, es estirar la mano marcando el alto a los automóviles que dan vuelta imprudentemente o que planean o se pasan una luz roja en un semáforo. La mano debe ir estirada a la altura del espejo retrovisor, ya que en caso de no frenar, el espejo chocará con tu mano, ocasionando que se doble (si es de los que se doblan) o se rompa (si no se dobla); el chiste es que la mano no debe estar muy firme ya que corremos el riesgo de lesionarnos, sino “dejarla ir” con el movimiento del auto. En caso de problemas con la autoridad recuerda mencionar que tú le marcaste el alto al vehículo y que, al no frenarse, él te golpeó, siendo un cuasi-atropellamiento.

3.     Estamos cansados que los automóviles se queden parados sobre el paso peatonal que, al final, es el espacio de los peatones; si ellos invaden nuestra zona, nosotros podemos reclamarla caminando  sobre sus cofres; sé que muchos conductores dirán que es injusto porque muchas veces el tránsito ocasiona que se queden ahí, sin embargo es necesario  recordar la iniciativa del gobierno de Marcelo Ebrard y los “Cruces de cortesía”, cuya premisa era que los automovilistas frenaran antes del paso peatonal si el tránsito no permitía cruzar la calle o avenida completa en cuestión, aún con el semáforo en verde; además, esto serviría para evitar nudos viales.

4.     Otra medida, con, prácticamente, nulos resultados, es exigir a los policías de tránsito autorizados para infraccionar que hagan su trabajo; si estás en posibilidades, grábalos y pídeles su nombre y número de placa; cuando menos puedes levantar una queja a Inspección SSP-DF en Twitter @inspeccion_CDMX, aunque tampoco sirve de mucho, pero bueno…

5.     ¿Autos en la banqueta? Una opción es usar el sténcil y los stickers de “un Rob” pero otra es practicar un poco de parkour nivel básico pasando por los cofres o, para no ser tan obvio, que te parece “ir buscando las llaves de tu casa” mientras rodeas el auto y le dejas un bello rediseño raspando la pintura; si te quieres ver exquisito y probar tus aptitudes artísticas deja un mensaje o un pequeño diseño como una mano con el dedo medio levantado, ja ja ja. También puedes cargar un plumón indeleble y escribir algo en su parabrisas, ¡déjale un mensaje de amor al mandril!

6.     Otra opción que me agrada es –usando botas con casquillo–, patear autos que se quieren pasar un semáforo en rojo o que dan una vuelta sin fijarse; incluso he roto defensas y luces sin lesionarme.

7.     Recuerda siempre que si el mandril se baja de su unidad y te comienza a perseguir, debes correr en sentido contrario de los autos e intentar salir de la zona lo más rápido posible. Hay algunos a los que no les importará dejar su carro abierto y prendido a la mitad de la calle con tal de “darte una lección”; también recuerda que los más agresivos son los que más tiempo pasan al volante por lo que sus funciones motrices están un poco atrofiadas.
Cada quien es responsable de las medidas que tome, pero esto funcionará como costosas lecciones para esos mandriles que gustan de moverse en automóvil. Actualización Gracias a los comentarios de varios de ustedes, amables lectores, quiero especificar el término "mandril" y su diferencia con el término "automovilista". Para fines de este texto, un automovilista es un ser humano con derechos y obligaciones que conduce un vehículo automotor respetando las leyes y reglamentos (tanto vigentes como las de sentido común) que NUNCA será violentado ni en su persona ni en su propiedad (su automóvil) al no existir motivos para esto. Mientras que un "mandril" es un primate parecido a un ser humano que terminó con las nalgas rojas por estar la mayor parte del tiempo sentado dentro de su automóvil, que tiene poca paciencia y cree tener derechos superiores a otras personas e, incluso, a otros automovilistas porque, simplemente, su primitivo cerebro no le permite hacer conciencia. Son éstos los que deben cuidarse de sufrir daños en su preciada propiedad de cuatro o dos ruedas. Espero esto sea suficiente aclaración para evitar malos entendidos. Agradezco a todos los que han leído esta y otras entradas en este espacio.
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