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jueves, 7 de mayo de 2015

"Pos use su Uber, joven"


Hoy en la mañana tomé un taxi rumbo al metro, es un viaje de menos de 25 pesos –si no tienen el taxímetro alterado, me han cobrado hasta $35– y menos de 10 minutos de duración. Tiempo suficiente para que el amable taxista se despidiera diciéndome “pues mejor use su Uber, joven” después de argumentarle por qué la gente prefiere el servicio de choferes privados al taxi normal.

El taxista en cuestión, que no traía su tarjetón visible en la ventana derecha trasera, me decía que no le parecía justo que a ellos les exprimieran muchísimo dinero en placas, pintura, revista, taxímetro, revisiones, etc., mientras los Uber no necesitaban más que su auto.

Le pregunté por qué no se hacía Uber para sacar una lana extra y me respondió: “uy joven, es que piden un montón de requisitos y la verdad está cabrón”.

Está cabrón… Sobre todo si la corrupción imperante entre los “de Gestión” –quienes se encargan de hacer las pruebas a los taxistas y a sus vehículos– es tan grande que, cuando menos el taxista que me tocó hoy, no encuentra la forma de hacer sus trámites sin mordidas.

Y es que si en algo tienen razón los taxistas es en la cantidad de dinero que gastan para obtener el permiso de servicio de pasajeros:

Revista vehicular 2015: $1,366.37 (anual)[1].
Licencia tipo B (para Taxi): $874.00 (por 2 años) y $1,315.00 (por 3 años)[2].
Pago de derechos por concepto de registro de representantes legales, mandatarios y apoderados de personas morales concesionarias y permisionarios del servicio de transporte público individual de pasajeros: $4,617.50[3].
Placas: En Mercado Libre se venden, en promedio, en $80,000.00 con vigencia por diez años y se rentan por $1,500.00 mensuales[4][5].
Taxímetro: $150.00 en promedio. Se paga cada que cambia el horario, sube la tarifa o se descompone.
Total por tres años: $90,931.61 en trámites (no contamos tenencia, verificaciones, multas, composturas, pintura, entre otros; consideramos dos cambios de taxímetro anuales).

Además, la Ciudad de México es la urbe con más taxis en el mundo con la cifra récord de 250 mil taxis registrados[6], si sumamos los “Ejecutivos”, los “Pantera” y otras organizaciones piratas y de servicio privado de pasajeros, la cifra aumentará –no tengo el dato de cuánto–.

Uber tiene la culpa

Las organizaciones de taxistas han parado sus vehículos frente a oficinas del gobierno local exigiendo la salida de las nuevas modalidades de transporte como Uber o Cabify, arguyen competencia desleal pues los Uber no tienen que invertir más de 100 mil pesos para circular como servicio individual de pasajeros, sobre todo con el éxito que –sobre todo Uber– ha tenido en la CDMX. Espetan pérdidas millonarias al secretario de movilidad Rufino H. León Tovar y al jefe de (des)gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa; exigen, como si fueran dueños de la calle, que el gobierno local saque a Uber y Cabify, lo peor: Rufino y Miguel Ángel han declarado que los Uber y Cabify serán remitidos al corralón. Le auguro la presidencia al Sr. MAME… (Sarcasmo).

¿Por qué los taxistas no exigen mejores controles, más exámenes, una revista vehicular que sirva, capacitación, facilidades para admitir otras formas de pago?

Claro, prefieren venderse como clientela política y ver qué partido les ofrece su apoyo a cambio de votos (¿ya mencioné que hay más de 250 mil taxis registrados en la capital?). También prefieren la comodina corrupción que les permite manejar un taxi sin pasar por exámenes de aptitudes, ni revisiones de sus vehículos. El taxista de hoy me dijo que no se cambiaba a Uber porque “piden muchas cosas, joven”.

¿Cuántos taxistas reprobarían los exámenes que realiza Uber a sus prospectos de choferes?

Uber no tendría cabida en una ciudad donde las autoridades tuvieran pleno control de los taxistas y donde los taxistas tuvieran conocimiento de su labor.

Lo peor es que esta estúpida “guerra” se está llevando entre las patas a aquellos taxistas que, de vez en cuando, nos sacan una sonrisa por su excelente servicio y actitud, su auto limpio y su manera de conducir impecable; ellos son los que deben exigir exámenes “tipo Uber” para quienes quieran ruletear nuestra ciudad; les conviene a ellos, nos conviene a nosotros, no le conviene a los taxistas cafres, ni a Uber (tanto).

Lo decía ayer: se vale soñar.


La cerVeza en el pastel

Ayer, cruzando Homero a la altura de Mariano Escobedo, un desesperado taxista intentó pasarse el semáforo en rojo –el tránsito estaba desquiciado–, se detuvo abruptamente cuando me vio a unos centímetros; pasé y aceleró, le reclamé “tiene el semáforo”, me contestó “¡Chinga a tu madre!”. Si, por eso #UberSeQueda



[1] http://www.semovi.df.gob.mx/wb/stv/tpcp_2015.html 
[2]http://www7.df.gob.mx/wb/stv/expedicion_renovacion_y_reposicion_de_licencia_tar
[3] http://www.semovi.df.gob.mx/wb/stv/Registro_de_Representantes_Legales.html
[4] http://listado.mercadolibre.com.mx/placas-taxi-df
[5] El Gobierno de la Ciudad de México ya no ofrece placas debido a la sobresaturación de taxis en la capital y, aunque es ilegal comprar placas de taxi, se puede hacer una carta poder para que otra persona -que no es el propietario de las placas- pueda utilizarlas.
[6] http://wikitravel.org/es/Ciudad_de_México

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mejor sin auto... Diario

Pa'que vean lo que se siente cuando se estacionan en
las banquetas.
A continuación les muestro un pequeño ejercicio que hice con mis papás que no dejaban de molestarme con el clásico "ya cómprate un cochecito" sobre el dinero gastado con "un cochecito" y el tiempo que podría viajar en transporte público con lo que gastaría en comprar ese armatoste de mil 100 kilogramos.


El auto más vendido en México durante 2013 fue el Aveo de la automotriz estadounidense Chevrolet, que vendió 65 mil 331 unidades el año pasado; aunque no alcanzó los 66 mil 152 vehículos vendidos en 2012.
El Aveo, en su versión 2015, tiene un rendimiento de entre 13.09 y 21.04 km/l, dependiendo de dónde se maneje y qué tan equipado esté, un promedio de 17.72 km/l para la versión más austera y un tanque de gasolina de 45 litros.
El precio para el modelo más básico es de 149 mil 500 pesos, según la página web de Chevrolet.
Vamos sumando:
$149,500 – Chevrolet Aveo 2015
$585 – Tanque lleno de gasolina “Magna” ($13.00 por litro) (Se tiene que llenar cada 797 km, en promedio).
$398 – Verificación vehicular en la Ciudad de México
$10,054 – Seguro anual con Inbursa (el más barato según autocompara.com)
$619 – Primer servicio básico a los 5 mil km en la concesionaria (el precio sube conforme aumenta el kilometraje).
TOTAL: $161,156 pesos contemplando una sola parada en la gasolinería.
Una persona sin auto que viva y trabaje dentro de los límites del Distrito Federal suele utilizar el metro y microbús dos veces al día, lo que genera un gasto de 19 pesos diarios, contemplando que el microbús cobra $4.50.
Esto significa que una persona podría viajar casi 8 mil 482 días con lo que le costaría un Aveo 2015. Esto es igual a viajar mil 212 semanas o 303 meses o 25.25 años.
No, no, no. "En movimiento, peor que yo".
Foto: Rodrigo Diaz (espero, la robé de su blog)
Recuerda que estamos contemplando un viaje diario (siete días) de microbús-metro-metro-microbús y que sólo contemplamos una recarga de combustible y no contemplamos “externalidades” como tomar taxi, refacciones, arrimones, olores extraños, embotellamientos, accidentes, etc.
Pero entonces, ¿cómo me quieren convencer de comprar un automóvil?

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Los malditos automovilistas?


Hace unos días pregunté a mis contactos en Facebook por qué preferían usar el automóvil a cualquier otro medio de transporte; las respuestas fueron variadas pero con muchos puntos comunes.
Antes de entrar en materia, les quiero exponer las razones por las que uso auto:
·      Hago despensa una vez al mes, así que compro en grandes cantidades como para cargarlas o subirlas a un taxi; a pesar de tener el supermercado a 1.5 kilómetros de casa, es bastante incómodo cargar las bolsas y caminar.
·      Hay situaciones en las que es necesario salir en la noche (no a beber) y el transporte público, fuera de taxis de sitio, es nulo además de inseguro.
·      Mi familia vive fuera de la Ciudad de México, por lo que es más cómodo salir a carretera en auto (y si voy con alguien más es más económico que el camión).
·      Para visitar amigos, novia, familia, etcétera, en fin de semana y que no viven cerca. (En auto son 20 minutos de trayecto, en transporte público hora y media).
Para que un transporte BRT funcione, necesita mínimo 2 carriles.
En general, mis amigos de Facebook me dieron estas razones:
·      Es más seguro viajar en auto que en transporte público.
·      No hay transporte público en la noche.
·      El transporte público es ineficiente (sobre todo en el Estado de México).
·      El transporte público no es cómodo.
·      Es más fácil salir con la familia en auto.
·      Uso el auto para cargar cosas que necesito (materiales de trabajo, equipo de cómputo, etc).
·      Es más cómodo usar el auto para distancias largas o ir a lugares poco accesibles.
Ahora, con este mini “análisis”, quisiera ofrecer algunas acciones que nos ayuden a todos a convivir mejor en una megalópilis tan caótica como la Ciudad de México y su zona metropolitana.
Para los automovilistas:
·      Respeten las señalizaciones viales como las cebras peatonales, el sentido de las calles (aunque sean “sólo pocos metros en sentido contrario”).
·      Respeten el mobiliario urbano como banquetas, rampas, ciclovías, carriles confinados, etc.
·      Respeten la semaforización y apliquen los “cruces de cortesía”; esto es que si el semáforo comienza a parpadear en amarillo, desaceleren, ya no van a pasar. Sobre los “cruces de cortesía” esto es que se detengan ANTES del paso peatonal si el tránsito impide que crucen completamente la calle sobre la que van, permitirán que los peatones crucen seguros y evitarán nudos viales en los cruces, haciendo que todo fluya más rápido.
·      En calles sin semáforos, recuerden que el peatón tiene la preferencia, así como las bicicletas, el transporte público y el de carga, antes que ustedes, no sean gandallas.
·      Al avanzar sobre un crucero volteen a ambos lados, no tanto por los autos sino por las personas que caminan.
·      Si están detenidos en un semáforo y cambia a verde, mientras aún pasa gente, recuerden que ustedes tienen la obligación de esperar a que terminen de cruzar. Nada de aventar la lámina o tocar el cláxon para que se apresuren. Recuerden que no por ir en auto tienen el derecho de avanzar más rápido.
·      Si no está pintado el paso peatonal, usen su sentido común y deténganse metro y medio (o la distancia suficiente) para permitir el paso seguro del peatón.
Para los usuarios de transporte público:
·      Recórrete a lo largo y ancho del vehículo, si te quedas en la puerta porque “bajo en la siguiente” irás más incómodo, además de hacer más incómodo el viaje a los demás pasajeros. Es mejor recorrerte y pedir permiso en el trayecto mientras el transporte llega a tu destino.
·      Permite que las puertas cierren, esto hará que el servicio (metro y metrobús) avance más rápido, por lo que podrás llegar más rápido que si te aperras y te intentas meter por la fuerza, además de alentar a los demás convoyes.
·      Respeta los asientos reservados o úsalos si no hay alguien que lo necesite, pero cédelo en cuanto entre alguien que sí lo necesite.
·      Haz la parada a los camiones en los lugares destinados para esto, aunque tengas que caminar unos cuantos metros. Recuerda que además de las paradas, el transporte público también tiene permitido detenerse a subir o bajar pasaje en las esquinas antes de cruzar. Esto hará que los camiones no se detengan cada 5 metros. Obviamente para personas con dificultad para caminar, hay que tener un poco de sentido común y permitirles el ascenso y descenso en donde lo soliciten.
Propuestas para desincentivar el uso del auto:
·      Que las vías primarias tengan una velocidad máxima de 50 km/h y las secundarias de 30km/h.
·      Hacer banquetas más amplias y mejor iluminadas, además de aumentar personal de vigilancia de la Policía Auxiliar.
·      Cambiar las unidades viejas por camiones nuevos como los de Reforma.
·      Aumentar las vías BRT (Metrobús) y aumentar el número de carriles confinados, además de aumentar el número de vehículos.
·      Hacer una línea de metrobús de, mínimo dos carriles en cada sentido, por todo periférico, dejando los tres carriles laterales para automóviles, así como el segundo piso. Hacer un parque lineal con ciclopista en el espacio “sobrante” de periférico.
·      Eliminar todos los puentes peatonales y hacer pasos a nivel de piso.

martes, 6 de mayo de 2014

La ofensiva peatonal


No quiero que este artículo funcione como manual de autodefensa peatonal; tampoco quiero que los lectores piensen que la agresividad y la violencia son la solución, sin embargo, como peatón harto y desesperado de los atropellos (literalmente, también) causados por el “dios-coche” propongo una serie de medidas para educar a esos mandriles al volante conocidos como “automovilistas” (favor de notar las comillas, estos primates no son automovilistas).
Por cierto, si usted es un automovilista responsable y respetuoso de la ley y de la pirámide de movilidad, no tiene que preocuparse por la integridad de su armatoste contaminante de más de 100 mil pesos.
     1.     Hace poco conocí a “un Rob”, peatón que sufrió de la violencia automotriz afuera de su casa por un vecino adicto a estacionarse sobre la banqueta. Su idea es práctica y genial: la “Campaña Nacional para el Reconocimiento de Imbéciles al Volante” que se basa en un sténcil y stickers imprimibles para reconocer a mandriles-choferes. El sténcil es para marcar lugares de estacionamiento exclusivos para imbéciles como banquetas, esquinas y rampas para discapacitados. Los stickers se pueden pegar en automóviles que tocan el cláxon insistentemente, se estacionan “como imbéciles”, estorban pasos peatonales o ciclovías, conducen imprudentemente o estorban rampas para discapacitados. Todo el material se puede descargar en http://cnriv.pati.to/ gratuitamente.

2.     Una medida, relativamente peligrosa, pero que me ha funcionado sin mucho que lamentar, es estirar la mano marcando el alto a los automóviles que dan vuelta imprudentemente o que planean o se pasan una luz roja en un semáforo. La mano debe ir estirada a la altura del espejo retrovisor, ya que en caso de no frenar, el espejo chocará con tu mano, ocasionando que se doble (si es de los que se doblan) o se rompa (si no se dobla); el chiste es que la mano no debe estar muy firme ya que corremos el riesgo de lesionarnos, sino “dejarla ir” con el movimiento del auto. En caso de problemas con la autoridad recuerda mencionar que tú le marcaste el alto al vehículo y que, al no frenarse, él te golpeó, siendo un cuasi-atropellamiento.

3.     Estamos cansados que los automóviles se queden parados sobre el paso peatonal que, al final, es el espacio de los peatones; si ellos invaden nuestra zona, nosotros podemos reclamarla caminando  sobre sus cofres; sé que muchos conductores dirán que es injusto porque muchas veces el tránsito ocasiona que se queden ahí, sin embargo es necesario  recordar la iniciativa del gobierno de Marcelo Ebrard y los “Cruces de cortesía”, cuya premisa era que los automovilistas frenaran antes del paso peatonal si el tránsito no permitía cruzar la calle o avenida completa en cuestión, aún con el semáforo en verde; además, esto serviría para evitar nudos viales.

4.     Otra medida, con, prácticamente, nulos resultados, es exigir a los policías de tránsito autorizados para infraccionar que hagan su trabajo; si estás en posibilidades, grábalos y pídeles su nombre y número de placa; cuando menos puedes levantar una queja a Inspección SSP-DF en Twitter @inspeccion_CDMX, aunque tampoco sirve de mucho, pero bueno…

5.     ¿Autos en la banqueta? Una opción es usar el sténcil y los stickers de “un Rob” pero otra es practicar un poco de parkour nivel básico pasando por los cofres o, para no ser tan obvio, que te parece “ir buscando las llaves de tu casa” mientras rodeas el auto y le dejas un bello rediseño raspando la pintura; si te quieres ver exquisito y probar tus aptitudes artísticas deja un mensaje o un pequeño diseño como una mano con el dedo medio levantado, ja ja ja. También puedes cargar un plumón indeleble y escribir algo en su parabrisas, ¡déjale un mensaje de amor al mandril!

6.     Otra opción que me agrada es –usando botas con casquillo–, patear autos que se quieren pasar un semáforo en rojo o que dan una vuelta sin fijarse; incluso he roto defensas y luces sin lesionarme.

7.     Recuerda siempre que si el mandril se baja de su unidad y te comienza a perseguir, debes correr en sentido contrario de los autos e intentar salir de la zona lo más rápido posible. Hay algunos a los que no les importará dejar su carro abierto y prendido a la mitad de la calle con tal de “darte una lección”; también recuerda que los más agresivos son los que más tiempo pasan al volante por lo que sus funciones motrices están un poco atrofiadas.
Cada quien es responsable de las medidas que tome, pero esto funcionará como costosas lecciones para esos mandriles que gustan de moverse en automóvil. Actualización Gracias a los comentarios de varios de ustedes, amables lectores, quiero especificar el término "mandril" y su diferencia con el término "automovilista". Para fines de este texto, un automovilista es un ser humano con derechos y obligaciones que conduce un vehículo automotor respetando las leyes y reglamentos (tanto vigentes como las de sentido común) que NUNCA será violentado ni en su persona ni en su propiedad (su automóvil) al no existir motivos para esto. Mientras que un "mandril" es un primate parecido a un ser humano que terminó con las nalgas rojas por estar la mayor parte del tiempo sentado dentro de su automóvil, que tiene poca paciencia y cree tener derechos superiores a otras personas e, incluso, a otros automovilistas porque, simplemente, su primitivo cerebro no le permite hacer conciencia. Son éstos los que deben cuidarse de sufrir daños en su preciada propiedad de cuatro o dos ruedas. Espero esto sea suficiente aclaración para evitar malos entendidos. Agradezco a todos los que han leído esta y otras entradas en este espacio.
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viernes, 2 de mayo de 2014

La violencia del Bloque Negro y Alejandro Martí en la Ciudad de México



Sigo sin entender la lógica de estas personas que creen que destrozar un banco o asaltar un Oxxo es una “acción contundente” contra el sistema; su planteamiento es tan infantil que, poco a poco, pierden el apoyo de otros sectores movilizados e, incluso, de otros grupos ácratas que ven en estas acciones la manera en la que el Estado y la burguesía se justifican de golpearlos, detenerlos y desaparecerlos.
El movimiento social debe tener fases y si la primera fase durante el peñismo fue el moderado #YoSoy132, aún no hemos llegado a una fase de insurrección; la gente no movilizada le tiene miedo a los encapuchados, los encapuchados no tienen un discurso sólido sobre sus acciones mas que repetir como guacamayas los discursos de hace un siglo, los activistas pacifistas no están dispuestos a perder el poco terreno ganado por diferentes métodos de lucha (no solo la movilización callejera); si queremos llegar a niveles de protesta como los vistos en Italia, España o por la ultraderecha en Ucrania y Venezuela, debemos entender que el momento no es ahora y las “acciones contundentes” sólo espantan a la sociedad que le tiene miedo hasta a no pagar su boleto de metro.
Por otro lado, está más que demostrado que la violencia generada por policías armados con escudos y toletes y protegidos con cascos y fornituras, además de portar extintores, gases lacrimógenos y balas de goma es la que genera el encabronamiento de estas personas encapuchadas que han demostrado tener la mecha muy corta.
Sin embargo, gente como Alejandro Martí y otros rufianes, empresarios y políticos demuestran su poco contacto con la realidad exigiendo a las autoridades que se “regulen” las manifestaciones en la capital, como ha sucedido en Quintana Roo.
El señor Martí apela a la ciudadanía; sin embargo, no creo que la ciudadanía se vea afectada por la ruptura de unos ventanales de una tienda de ropa o de un par de bancos; obviamente sí afecta a los dueños de esos negocios, pero ellos ni siquiera son mexicanos. En la marcha no vi que afectaran pequeños negocios o locales comerciales, al contrario, los anarcos les decían que estaban con ellos, “luchando por sus derechos”; quizá el dueño de una zapatería piense en el dicho de “no me ayudes, compadre”, pero bueno, así las cosas.
El señor Martí debe entender que no todos los chilangos tienen la oportunidad de tener un negocio o un automóvil y, en parte, es gracias a gente como Don Alejandro, que se mantiene esa brecha social, ya que este señor no aboga por la ciudadanía, sino por el grupo más beneficiado: los empresarios, los banqueros, la clase alta que quiere llegar a todos lados en auto porque el transporte público es para “nacos” y “huele feo”.
En lugar de sacar su versión más fascista, el señor Martí debería abogar por un mejor transporte público o para que las protestas sociales sean debidamente atendidas.
O, mínimo, que se respeten los derechos humanos de los detenidos en manifestaciones; una cosa es que alguien, sin armadura, golpee a alguien con armadura y se le detenga y presente al Ministerio Público y otra es que se le detenga, golpee, desaparezca por horas y abandone a su suerte en una oscura calle de la capital.
Señor Martí, haga el favor de pensar antes de ladrar.

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miércoles, 30 de abril de 2014

No nos vamos a rajar


El pasado lunes 28 de abril un autobús de transporte público recorría su rutinaria ruta de Tacuba al Aeropuerto en la Ciudad de México, cuando, alrededor de las 9 de la noche, dos hombre se subieron a asaltar a los pasajeros con un arma real y otra de juguete; un ciudadano armado disparó y mató a los dos asaltantes a la altura de la calle Salvador Díaz Mirón en la colonia Santa María la Ribera.
El bautizado como “Justiciero Anónimo” fue instado a huir del lugar por los propios pasajeros para evitar ser aprehendido y acusado de homicidio, la gente sabe cómo funciona la justicia en la capital.
Por otra parte, el gobierno federal anuncia con bombo y platillo la entrada total del país al libre mercado, ese que ha provocado que miles de estudiantes canadienses se prostituyan para pagar sus estudios, el mismo que provocó la crisis en Grecia y también los deshaucios en España.
¿Los asaltos son culpa del gobierno?, ¿de una mala educación?, ¿de la falta de oportunidades?, ¿de la pésima policía capitalina?
Hace poco discutía sobre el precario empleo existente en México; un periodista gana, en promedio, 8 mil 500 pesos al mes; si vives con tus papás y tus únicos gastos son comida y parranda, seguramente el sueldo es suficiente, sin embargo, hay periodistas que deben pagar renta, servicios y mantener a sus hijos.
Mi interlocutor me decía: “¡Claro que hay trabajo!, pero pues si quieres llegar a una empresa a ganar 15 o 20 mil pesos, pues estás perdido”. Obviamente estamos perdidos, 15 o 20 mil pesos apenas alcanzan para una vida decente y son pocas las empresas que pagan ese dinero.
El problema más grave no es el Dr. MAME o EPN o los “revoltosos-anarquistas-golpea policías-ninis-buenos para nada-que no entienden que el cambio está en uno mismo-y escuchan música satánica”, el problema es el neoliberalismo individualizante y el voraz libre mercado donde músicos, artistas y todo profesional que no sea “productivo” (en el sentido de producir algo tangible que genere riqueza para todos) no tiene lugar.
Muchas veces el robo a mano armada es el último bastión para los Nadie, esos que nadie ve y a nadie interesan por “huevones” sin conocer su contexto socio-cultural. Por ejemplo: “Sólo pude acabar la secundaria porque tenía que ayudar a mis papás a conseguir dinero para comer. Cualquier empleo legal me paga una mierda por no tener estudios, los cuales no puedo terminar porque no puedo dejar de trabajar porque necesito dinero para comer, además, estos empleos no me dan ni las prestaciones de ley. Estoy desesperado porque mis hermanos menores llevan casi una semana sin comer bocado y como no tengo dinero para ropa y en mi colonia no hay agua mi presencia causa asco a la gente, no se diga en entrevistas de trabajo. Decido asalatar a una persona en su auto último modelo, él tiene una aseguradora que le repondrá lo que le robe y no le planeo hacer daño, ya sé que él no tiene la culpa de haber tenido mejores oportunidades que nosotros, pero yo tampoco tengo la culpa de ser un paria del sistema”.
El neoliberalismo es la exaltación de la individualidad, donde si tú eres económicamente estable es porque no quieres y no porque el sistema te rechaza; por más pública que sea la educación en México, igual hay que gastar en transporte, en útiles, en uniformes, en comida, etcétera (sin contar con las cuotas voluntariamente obligatorias).
Para colmo, he visto comentarios que dicen que “vivimos en una total anarquía”… Al contrario, vivimos en un total neoliberalismo donde la salud de calidad, la educación de calidad y, en sí, la vida de calidad es privada pero la deuda es pública; incluso en la Ciudad de México las calles son privadas (están destinadas a los automóviles).
El oficio de ladrón tiene sus riesgos, como lo pueden comprobar los asaltantes del camión de pasajeros; pero eso sucede en un sistema que relega a quienes, durante generaciones, no han podido salir adelante porque el mismo sistema los regresa a su lugar.

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